La vida de los objetos no se acaba cuando alguien deja de usarlos. A veces solo se mudan de casa.

En esta esperan a alguien que continúe su historia. Quizá sea usted.

D. Carlos recomienda…

Cada tanto me obsesiono con alguna pieza y no descanso hasta traerla a casa. Estas son las que ahora mismo no salen de mi cabeza.

El coleccionista disperso

En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba, la vieja casa gris con fachada a la calle vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín.— Marcel Proust, Por el camino de Swann (1913). Traducción de Pedro Salinas.