Cómo describimos el estado

Cada objeto que pasa por aquí ha tenido una vida anterior, y eso se nota. No buscamos que parezcan nuevos, porque no lo son: buscamos que sepa exactamente qué recibe. Para eso, en cada ficha describimos el estado con una de estas categorías.

Como si no hubieran pasado los años

La pieza ha llegado hasta hoy casi intacta. El tiempo apenas la ha rozado: conserva su aspecto y su uso originales.

Con el encanto de la madurez

Conserva su carácter con marcas leves y propias de los años: una pátina, algún roce discreto. Nada que reste.

Con las cicatrices que dejan los años

El paso de los años es visible —marcas, desgastes, pequeñas faltas— y forma parte de su historia. Se detalla siempre en la ficha y en las fotografías.

Que le quiten lo bailao

La pieza vale por lo que es o por lo que fue, aunque su estado aconseje una restauración o un uso decorativo. Se indica con claridad.

Cuando una pieza tiene algún defecto concreto, lo señalamos con nombre y, siempre que es posible, lo mostramos en imagen. Preferimos que lo sepa antes a que se lleve una sorpresa después.