La Casa de los Laureles
Bolsa de labor
Bolsa de labor
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Doña Pepita nunca usó dedal, y sus manos no tenían ni una marca. La bolsa, en cambio, sí las tiene.
Doña Pepita era la madre de D. Carlos. Tenía la piel tan blanca y tan fina que parecía de porcelana. En el ultramarinos trabajaba sin guantes, y las tardes de domingo hacía ganchillo o bordaba. Nunca usó dedal. Aun así, sus manos no tenían ni una marca. La bolsa, en cambio, sí las tiene: el brocado se ha gastado de tanto abrirla y cerrarla. Aquí guardó infinidad de labores, unas recién empezadas y otras casi terminadas, hasta la última puntada.
Materiales. Tejido adamascado morado con motivos florales dorados · Mangos de bambú con bisagra y cierre, unidos a la tela con hilo en zigzag · Asas de la misma tela · Forro de algodón amarillo mantequilla · Cosida a mano
Estado. Con marcas de uso. El tejido tiene zonas desgastadas, con hilos sueltos, pequeñas pérdidas y un pequeño rasgado en el exterior. El forro presenta una mancha roja bien visible. Los mangos de bambú tienen arañazos ligeros. La puntilla de la fotografía se vende aparte.
Dimensiones. 21 × 43 cm
Un costurero sin tapa. El brazo de un sillón de lectura. O la mano de alguien que todavía hace ganchillo los domingos, con dedal o sin él.
Si esta historia le habla, quizá es suya.
