Colección: Cada cosa por su nombre

En esta casa, las cosas no son «algo»: cada una tiene su historia y su lugar. Un cajón del costurero de la abuela, un salero que perteneció a un juez de Compostela, la pluma con la que se firmó una carta que ya nadie recuerda. Objetos con alma, que buscan un nuevo hogar donde seguir contando su historia.

Piezas seleccionadas por la mirada de D. Carlos, coleccionista y amante de las cosas bien hechas, cada una con un valor que va más allá de su función o su belleza. Pequeñas joyas para regalar o regalarse, sabiendo que se trata de algo irrepetible.

Porque una casa no son cuatro paredes, sino las historias que atesora. Y en La Casa de los Laureles, cada cosa tiene un nombre.